2 de septiembre de 2008

Parte IV

de pronto el solcito le calento la pollera y la escalera se dio vuelta para mirarla. es la hora de la siestita, entendes? aca se duerme se descansa y después no se dice nada. una o dos o tres princesas que duermen juntas y les gusta que la mierda y la otra. supongamos que mas adelante les podemos regalar una o dos rosas de las de $1. todo como para lograr que se queden y no se vayan antes de terminar. CLAP CLAP CLAP (el publico aplaudía con énfasis) - que sea por las rosas o que sea por la mierda, pero yo me quedo- susurro uno de los presentes - a mi, mientras llegue a la cena, no me crea inconvenientes - el muñón no me pica, aguanto. - y así miles de personas mas (muchas mas, no tantas) laaaaaaaaaaaa la la lalalala lala la lalalaaa (callate inmunda, no sabes frances) laaaaaaaaaa la la la lalalaaaaaa (UNA VEZ MAS; LA ULTIMA, TE CALLAS) para ese entonces eran pocos los que quedaban sobrios y la tarde, brindándonos su mayor plenitud, se dedicaba a los quehaceres domésticos. Articulo 34: de como regar las plantas sin mojarse la punta de los zapatos (pag. 453) a mi me pareció o todos estos estan semi dormidos? es la siesta riducila ridicula ricudila.

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